NUESTRA HISTORIA
Nuestra historia
Nacimos en el fin del mundo, en ese rincón donde el frío te obliga a buscar algo cálido y la quietud de la montaña te invita a crear cosas con tiempo. ALFAJORES CABOS no es solo un proyecto comercial; es el resultado de años de recetas familiares pasadas de mano en mano.
Es ese aroma a manteca y azúcar que llenaba las cocinas de antes, con las ventanas empañadas por la nieve y el horno encendido para entibiar la casa mientras afuera el clima manda.
¿Cómo comenzamos?
CABOS es el reflejo de una vida marcada por el agua. Nuestro camino fue de puerto en puerto, uniendo la costa de Mar del Plata con la inmensidad de Ushuaia. En ese ir y venir, entre barcos y muelles, hubo algo que nunca cambió: la necesidad de hacer algo propio, algo artesanal que tuviera identidad.
Así aprendimos que trabajar con las manos es la mejor forma de transmitir lo que uno siente, transformando materias primas nobles en un producto con historia. Cada uno de nuestros alfajores se hace de forma manual, respetando los tiempos que lo industrial suele olvidar.
Queremos que cada bocado sea un viaje por nuestra tierra. Por eso, elegimos con cuidado los frutos de nuestro entorno: la acidez justa del ruibarbo y las grosellas, la dulzura intensa de las frutillas y las frambuesas del bosque, y por supuesto, ese dulce de leche con cuerpo que es el alma de todo alfajor argentino.
La rueda de cabillas en nuestro logo no es solo parte de un timón: es el símbolo de los viajes, de la decisión de tomar el mando y de guiarse siempre por el corazón sin olvidar las raíces.
CABOS es eso. Un emprendimiento familiar nacido en el fin del mundo, hecho con paciencia y con la convicción de que lo simple, cuando se hace con ingredientes honestos y mucho respeto por el oficio, tiene el poder de emocionar.